El municipio de Bocoyna se ha dedicado tradicionalmente, desde su fundación, a la extracción minera utilizando los recursos forestales para generar combustible para el funcionamiento de las minas. La deforestación de la zona provocó gradualmente que las tierras se erosionaran, perdiendo su capacidad de absorción y retención de agua y de regeneración natural del bosque. Las tierras agrícolas perdieron su fertilidad, teniendo como consecuencia la disminución de la producción de cultivos de autoconsumo, como el maíz. Los ejidatarios y comuneros, manifestaron la necesidad de controlar la erosión y la deforestación de Bocoyna a las instituciones gubernamentales, y fue el representante ejidal, Ing. Flavio Gabaldón González quien gestionó el proyecto de restauración del suelo a partir del año 2001.


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